Puedo comenzar por responsabilizarme como la causa de que muchos se hagan esa pregunta. También puedo afirmar que soy la amiga de todos, de hecho, la más íntima de sus compañías. Puedo ser cálida y reconfortante, aunque también fría y cruel. Muchos quieren alejarse de mí y me reclaman por acompañarlos.
La sociedad habla de mí con desprecio y consideran mi presencia una indeseable. La verdad es que nadie quiere admitir que me quiere ni que me necesita, aunque todos, en algún momento, me anhelan y me buscan. Lamentablemente, quienes más me aborrecen es a quienes más me aferro.
Mi compañía, en ocasiones, brinda paz; en otras, tormento porque al principio soy simpática y con el tiempo puedo ser motivo de hastío. Soy paradójica. Yo soy una de las motivaciones por las cuales las personas se expresan. Por lo tanto, soy la razón de la creación de los artistas, los pensadores y los que se detienen a observar y se atreven a manifestar lo que descubrieron en (por) mí. Soy inspiradora, y provoco a los humanos para que puedan crear. Incluso se comenta que ese efecto también lo tengo en los dioses. Según el Génesis, se me atribuye que Dios creara al hombre y al ver que yo le acompañaba, creó a la mujer para expulsarme.
Todos saben que existo y me han visto en algún momento de sus vidas. Debo decir que tengo carácter exclusivo porque soy accesible para algunas personas y para otras, fugaz o totalmente ausente, como una especie de espectro. Ciertamente, los efectos de mi compañía son espectrales.
Aunque no me complace confesarlo, tal vez estuve en las vidas de los tiranos y gobernantes. Posiblemente, estuve junto a estos desde que desearon aspirar a esas posiciones por primera vez. No tengo la potestad de afirmar tales hechos pues mi presencia muchas veces es confidencial. Pocos se atreven a reconocer mi presencia. Muchos me ignoran porque tienen miedo de sí mismos o porque se avergüenzan de mí. Soy adictiva para algunos, pues los ahogo y motivo el rechazo a recibirme, pero no pueden salir del abismo al que los arrastro.
A pesar de que estoy de moda en la actualidad, y jamás había tenido tanta presencia como ahora, aun así, me han tratado de invisibilizar con las redes sociales y los videojuegos. No tengo resentimientos con quienes intentan ignorarme porque reconozco que mucho de mí puede ser extremadamente angustiante. Sin embargo, una deficiencia de mí causa incapacidad severa para ser. Debido a mí existen los individuos porque los condiciono a descubrirse y a manifestar su verdad. No se puede escapar de mí, pues yo habito en la interioridad de cada persona.
Esta es una breve descripción de quien soy, pues yo soy la soledad y si alguien intentara escribir una versión que me abarcara totalmente se perdería en mí.
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